miércoles, 1 de septiembre de 2010

mi pecado fue quererte*

Me pase estos últimos meses, culpándome por tu abandono repentino. Culpandome por alejarte de mí, esperando que me perdonases por mi pecado de quererte, de querer cuidarte de la cruda realidad, de la gente que dice quererte y te lastima. Sólo pretendía demostrarte que no estabas solo. Que no deseaba alejarme de vos bajo ningún punto de vista y que, por más mala racha que estuvieses o yo estuviese pasando, no iba a irme. Meses esperando que me explicaras. Meses. Y quizás suene irónico para vos que algún día leas esto pero después de haberte preguntado mil veces qué es lo que hice mal y de que te dignaras a contestar, lo único que pudiste decir fue "no quiero hacerte mal, me alejo por tu bien". ¡De que bien me hablas! Tu ausencia es insalubre para mi, pero te importo una mierda, todo te importo una mierda. Hasta ayer, vos eras todo lo bueno que quedaba en mi vida. Después de estar pensandote todo el día, a eso de las doce de la noche me digne a abrir mi mail. No habían nuevos mensajes, pero me quedé leyendo mis antiguas palabras, ya gastadas y frustradas. Pero para cuando me dispuse a cerrar la cuenta, vi uno de tus mails, viejos, obviamente. No me preguntes como pero parece que Holmes ha encontrado tu secreto. Vi fotos, comentarios, tuyos, de ella, de los dos. Fotos tuyas, besándola, deseándola, mirándola como nunca lo hiciste conmigo. Que poco mujer que será ella que, tiene más cara de prostitua de barrio que de mujer digna y honrada. Digamos que yo soy bien hija de puta y no por egoísmo voy a decir esto, pero ¿ella? ella no es para vos. Te queria tanto pero tanto y ayer mientras me repetía lo ingenua y estúpida que soy, pensaba como fue que pude creer cada una de tus mentiras,  mirate vos, quien lo hubiera imaginado. Pasandola como un rey, en brazos de una mujer, en brazos de una excusa tan grande como la que me dijiste para dejarme atrás. Después de todo, te dije mil veces que esto iba a suceder y no solo lo negaste, sino que me juraste que no ibas a dejarme. Que fácil te fue romper una promesa que para mí valía oro. El vacío inmenso que dejaste a tu paso es indescriptible, sos un abismo, el agujero negro que así como me lo dió todo, todo me lo quitó. 

-

¿Por ella me cambiaste? Que bajo nivel el tuyo mi amor. Hubiera cuidado de vos, como si fueras mi vida. Pero bueno, la gente suele ser idiota y esquiva sus destinos por miedo a ser felices con el. Que estúpido es el ser humano. Ahora que te fuiste, perdiste. Olvidate de mí porque esta herida no va a sanar ni en un siglo.







No hay comentarios:

Publicar un comentario