Es decir, toda espera, desespera. Y sí, luego comprendes que de tanto esperar a los Reyes resulta que les tienes todos los días contigo, que la señora pesada que tienes al lado en la cola te empieza a molestar, que tanto esperar la nota del maldito examen sólo te ha servido para darte cuenta que has suspendido o que ese resfriado se acaba pero te has pasado una semana entera en la cama. Todos nos desesperamos, incluso por las más mínimas cosas.
Sólo que yo creo que hay una desesperación mayor que todas las que pueda originar la vida cotidiana, y es el amor.
Un día te levantas y te das cuenta de que estás sola, en cuanto a amor se refiere. Y esperas sentada porque, como nunca lo has tenido, ¿tú qué vas a saber de buscarlo?
Y ves pasar a la gente delante de ti como en un sueño, estás tú ahí sentada en una silla en medio de la nada y de vez en cuando ves pasar a parejas dadas de la mano o la imagen de un beso aparece frente a ti pero no reaccionas.
No tienes ganas de volver a levantarte y buscarlo. Estás cansada, sólo quieres quedarte en esa silla para siempre. En medio de la nada. Con ese ambiente blanquecino que no deja ver más allá de él y que hace a tus ojos no saber dónde poner la frontera.
Hasta que un día llega una persona y se planta delante de tu silla. Te dice que dejes de intentar encontrar el horizonte porque él va a ser el único límite que veas. Que quiere ser tuyo, que quiere que reúnas la poca fuerza que le queda a tu corazón para que haga levantarse a tus piernas y que quiere que cierres los ojos.
Y tú, como si la luz que desprende el fondo blanco sobre el que estás te hubiese quedado ciega, te levantas y, como te tambaleas porque no estás acostumbrada, él te coje en sus brazos.
Te coloca bien y te sonríe. Y tú sólo piensas en lo perfecto que es, en que parece una ilusión pero que, si es una ilusión, mejor aprovecharla antes de que se marche. Asíque te plantas encima de él y te atreves a tocarle con la yema de los dedos suavemente, te da miedo que se rompa.. pero le miras y ves que su sonrisa se ha ensanchado y que se está acercando a ti.
Y, el simple hecho, te hace temblar.. pero él te agarra las manos y acaricia tu nariz con la suya. Su aliento rebota en tus labios y un escalofrío te recorre el cuerpo.
Quieres devorarle pero algo te impide moverte. Él lo sabe y por eso suelta una de tus manos y se dirige hacia tu cara.
El fondo blanco y las parejas que pasan se han diluido,
De pronto notas su aliento con más intensidad y te concentras en él hasta que pasa algo que te hace perder tu interés.
Sus labios se acaban de rozar con los tuyos y es tan suave, tan cálido..
Pierdes el rumbo, de pronto tus manos despiertan y se agarran a su cintura mientras él acaricia tu pelo.
Y dios, lo darías todo por parar el tiempo en ese puñetero instante. Eres feliz.
Pero él se separa de ti y ves como el momento ha llegado y tu ilusión se ha marchado. Y te quedas de pie, negando todo… que se ha ido, que no va a volver. Pero, sobretodo, te arrepientes de no haber sido más rápida, de no haber estado a tiempo, de no haberlo aprovechado.
Y, es ahí, cuando las lágrimas salen a flote; y te sientas a volver a esperar. Sólo que ahora tu cabeza mira hacia abajo y sólo ve ese fondo blanco que la queda ciega.
Su recuerdo te impide levantar la cabeza y observar quien pasa frente a ti. Te impide ver si otra persona se para frente a ti, como lo hizo él, y te vuelve a dar otra oportunidad.
Esperas y desesperas. Pero esta vez es porque quieres.
@ Y tú que te conoces el mapa de mi alma no sabes que hay un mundo detrás de mi mirada.

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