Cuando se habla de aquel primer beso siempre es con la mirada pura, brillante y con esperanza. Ese momento es mágico y todo lo que hay alrededor de nosotros desaparece o simplemente se detiene. Él, mi principe azul, me toma por la cintura y yo me apoyo en su pecho, sintiendo su calidez. Disfruto cada instante en el que él me besa la coronilla con sus carnosos labios una y otra vez. Yo me atrevo a depositar un tímido beso en su pecho y siento como sonríe, con aquella sonrisa que es sólo mía, una de las tantas que logró conquistarme.
- Mírame, princesa - me susurra mientras agarra mi rostro entre sus tibias y grandes manos. Mis ojos deben estar brillosos y mis labios estaban entreabiertos esperando que los suyos se posaran en los míos.
- Te quiero - me dijo acompañado de una sonrisa y beso en la punta de mi nariz.
- Yo también, y mucho - le respondo y poso mi boca en la suya. Es cálida y suave, como siempre lo imaginaba, sólo que ahora era real, mi sueño estaba plasmado en mis memorias.
Fue y será el beso más hermoso que recibiré en mi vida, lleno de ternura y deseo, timidez y pasión, amor y locura. El recuerdo de aquel momento es uno de los más importantes en mi corta vida, lo atesoro y remonto en mis sueños cada vez que puedo.
- Mírame, princesa - me susurra mientras agarra mi rostro entre sus tibias y grandes manos. Mis ojos deben estar brillosos y mis labios estaban entreabiertos esperando que los suyos se posaran en los míos.
- Te quiero - me dijo acompañado de una sonrisa y beso en la punta de mi nariz.
- Yo también, y mucho - le respondo y poso mi boca en la suya. Es cálida y suave, como siempre lo imaginaba, sólo que ahora era real, mi sueño estaba plasmado en mis memorias.
Fue y será el beso más hermoso que recibiré en mi vida, lleno de ternura y deseo, timidez y pasión, amor y locura. El recuerdo de aquel momento es uno de los más importantes en mi corta vida, lo atesoro y remonto en mis sueños cada vez que puedo.

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